Granollers

Los vestigios más antiguos que se han encontrado en Granollers tienen una antigüedad de más de 4.000 años, aunque los hallazgos arqueológicos más importantes son las de la necrópolis de Can Trullàs, de la época romana. Hasta el año 944 no aparecerá la primera referencia del topónimo Granollers, citado como Granularios Subteriore.

A partir del año 1040 ya se menciona el mercado granollerense.

Durante los siglos XIII, XIV y XV, la Iglesia, el señor feudal de la Roca y la Corona se disputan el territorio de Granollers. Esta continua situación de canje hizo que los granollerins recaudaran 10.000 florines que pusieron en manos del rey Alfonso IV para que comprara la villa y la incorporara definitivamente a la Corona. Desde este momento, Alfonso IV declaraba la villa como calle de Barcelona (1418).

Durante diez años, entre 1462-1472, se produjo una guerra civil que enfrentaba la monarquía de Juan II y la Generalitat. La ciudad de Granollers, bajo el dominio de los señores de Pinós, tomó partido por la Generalidad. Durante este conflicto (1466) murió en Granollers el Condestable de Portugal, candidato a la Corona catalanoaragonesa. Aunque Granollers tomó posición contra Juan II, al acabar la guerra el monarca otorgó los privilegios que ya había dado el rey Alfonso IV, en 1418.
El siglo XV todavía tenía que llevar más conflictos en Granollers, debido a la Segunda guerra Remença.

Siglo XVI, siglo de oro

La estabilidad del siglo XVI, el aumento demográfico y la prosperidad del mercado consolidaron el desarrollo de Granollers ejemplificado con la construcción de importantes edificios como la nueva iglesia parroquial gótica de San Esteban, sobre la románica del siglo XI; el desaparecido Convento de los Capuchinos; la iglesia de San Francisco o la Porxada. Otros aspectos de este siglo de oro, tal como calificó el médico e historiador Alfred Canal el siglo XVI, son la gran actividad del Consejo o Universidad o la construcción de nuevas capillas sobre las murallas. Esta prosperidad se truncó de nuevo por la lucha durante la Guerra de los Segadores en la que intervino el síndico granollerense Joan Domènec.

Durante la Guerra del Francés (1808-1814), Granollers se opuso a la ocupación napoleónica y fue sede de la Junta del Partido del Vallès. El conflicto de la tercera guerra carlista (1875) fue el que afectó más la villa. 3.000 carlistas asaltaron Granollers y secuestraron al alcalde y treinta y tres personas más que fueron liberados previo pago de un rescate.

Nuevas vías de comunicación y ampliación del término municipal

A mediados del siglo XIX la actividad económica de la capital del Vallés Oriental fue evolucionando a partir del desarrollo de las vías de comunicación y se convirtió gradualmente más industrial y comercial que agrícola. La inauguración del nuevo trazado de la carretera de Barcelona a Vic (1848) y la llegada de las dos líneas de tren (1854 y 1876) fueron las causas principales. A principios del siglo XX, se incorporan en Granollers el Lledoner (1922), segregado de las Franqueses del Vallès y el municipio de Palou (1928). De esta forma, la ciudad consolidaba la configuración longitudinal con la actual carretera como eje principal.

Durante la Segunda República, la ciudad vivió un proceso de cambio social y político general, con algunos eventos especiales como los Hechos de Octubre de 1934.

Guerra y posguerra

La Guerra Civil (1936-1939) también se sufrió con mucha dureza: hubo cuatro bombardeos de la aviación italogermana, el primero de los cuales, el 31 de mayo de 1938, causó centenares de heridos, muertos y muchos estragos. Uno de los hechos más destacados de la posguerra es la celebración de la primera Feria de la Ascensión en 1943, y que con los años rebasará el ámbito local. Son años de carencias y de recesión económica y no es hasta 1952 que se suprime el racionamiento de los productos de primera necesidad. Entre 1956 y 1975 hubo un crecimiento demográfico muy destacado, debido principalmente a la inmigración y del aumento de la natalidad, que propició un importante incremento del parque de viviendas y el desarrollo de la trama urbana.

Por otra parte, la crisis del textil de mitad de los años 60 dio paso a una industria más diversificada, uno de los rasgos destacados de la economía granollerense.

Primeras elecciones municipales de la democracia recuperada

La muerte del general Franco, en noviembre de 1975, conlleva la legalización de diversos partidos políticos que concurrirán a las primeras elecciones generales de 1977, primero, y en las municipales de 1979, después, que gana Rafael Ballús, del PSC, el cual será alcalde hasta 1986, cuando será sustituido por Josep Pujadas. En 1988 se constituye en Granollers el Consejo Comarcal, el primer presidente fue José Serratusell, de CiU.

Al principio de los años 90 tiene lugar el derribo de la antigua Fundición de Can Trullàs y el cierre definitivo de la fábrica de Roca Umbert, las naves serán cedidas al Ayuntamiento. En 1991 se inauguran dos instalaciones deportivas destacadas: el Circuito de Cataluña y el Palacio de Deportes, sede de la competición de balonmano de las Olimpiadas de 1992. Ese mismo año, el mes de mayo, se produce una moción de censura que convierte José Serratusell en alcalde de Granollers. Las elecciones municipales de 1995 ganadas por Serratusell obligan a hacer un pacto de gobierno tripartito CiU, PSC y ERC. En estas mismas elecciones también obtienen representación el PP e IC-EV. Los comicios municipales de 1999 dan ganador al PSC, con una lista encabezada por Josep Pujadas, que acuerda con ERC un pacto para la legislatura 1999-2002. El resultado de las elecciones municipales de junio de 2003 llevan a repetir el pacto PSC-ERC pero en esta ocasión con la suma de IC-V. Josep Pujadas es nuevamente elegido alcalde de la ciudad, cargo que ejerce hasta el 31 de enero de 2004 en el que deja la Alcaldía para formar parte del nuevo gobierno de la Generalitat. Desde el 12 de febrero de 2004, Josep Mayoral es el alcalde de la ciudad, reelegido con mayoría absoluta en las elecciones municipales de mayo de 2007, 2011 y 2015.